Este pasado fin de semana asistí a la California Co-operative Conference (CCC) en Davis, y eso me hizo reflexionar sobre lo lejos que me ha llevado este recorrido junto a la comunidad cooperativa. Mi relación con las cooperativas ha ido evolucionando a lo largo de los años, marcada por conversaciones, presentaciones y el deseo constante de encontrar mejores maneras de colaborar y compartir la propiedad del futuro.
La semilla de Radical Companies
Todo empezó hace años, en la CCC de Sacramento, cuando Matt Perez y yo comenzamos a hablar sobre empresas de propiedad y gestión compartidas. En aquel momento aún no teníamos las palabras para expresarlo, pero empezamos a reconocer algo fundamental: una empresa o un equipo solo podían ser verdaderamente autogestionados si también eran de propiedad compartida. Esa sencilla idea fue la semilla que acabaría dando lugar a nuestro libro Radical Companies: Organized for Success without Bosses or Employees.
El desarrollo de la Dinámica del Propósito Radical
Al año siguiente, en la CCC de San José de 2023, presenté la Dinámica del Propósito Radical, un concepto que explora cómo los propósitos únicos de cada persona tienen sus raíces en la vida, en nuestro ser biológico. Los comentarios que recibí fueron de enorme valor y nos ayudaron a mejorar tanto la aplicación como nuestra manera de comunicar el concepto. La acogida del público sembró otra semilla, que nos llevó a comprender más profundamente la relación entre el propósito y las formas de organización.
Cuestionar el lenguaje y la identidad
A medida que mi relación con las cooperativas se ha profundizado, también he empezado a cuestionar parte del lenguaje que rodea al movimiento. El término «trabajador-propietario» siempre me ha resultado un poco extraño. Después de haber pasado la mayor parte de mi vida fundando startups, no podía evitar sentir que situaba sutilmente a las personas en el papel de trabajadores que, además, tienen cierto control. Pero lo que me entusiasma de las cooperativas y, más ampliamente, de las organizaciones colaborativas es el espíritu de fundar, innovar y construir algo nuevo. Me gustaría que pasáramos de centrarnos en el trabajo a celebrar el impulso de crear, colaborar y construir algo valioso. ¿No debería tratarse más de ser fundadores, creadores o constructores? Entiendo la historia y el contexto de ese lenguaje, pero sigo sintiendo que representa una oportunidad perdida para repensar cómo nos definimos dentro de las cooperativas.
Imaginar un nuevo futuro cooperativo
Cuando volví a presentar en la CCC de San Diego en 2024, la visión ya se había ampliado. Junto con Luemara Wagner, presenté la idea de un ecosistema colaborativo: algo que fuera más allá de las cooperativas tradicionales (Reimaginar las cooperativas: abrir camino hacia un enfoque radicalmente centrado en la vida). Imaginábamos una red en la que los colaboradores, y no solo los socios, compartieran la propiedad de soluciones entre empresas destinadas a atender a los negocios locales, creando un ecosistema dinámico e interdependiente. Nos inspiramos en elementos de las estructuras empresariales, la energía de las startups, la independencia del trabajo por encargo y los principios cooperativos. La respuesta fue abrumadoramente positiva y confirmó que la comunidad cooperativa está lista para evolucionar.
Abrir una conversación
Este pasado fin de semana, en la CCC de Davis, decidí adoptar un enfoque diferente. En lugar de hacer una presentación formal, abrí una conversación. Compartí un gráfico sencillo que mostraba cómo, entre 1920 y 2024, las personas se habían distribuido entre cinco estructuras laborales distintas: empresas que cotizan en bolsa, sociedades de responsabilidad limitada y otras sociedades de capital privado, franquicias, trabajo por encargo y cooperativas. La conversación fluyó de forma natural, y las personas compartieron sus ideas sobre lo que hace único y valioso a cada modelo.
En un momento dado, sugerí que, puesto que este es el año de las cooperativas, quizá haya llegado el momento de un renacimiento. De reimaginar las cooperativas de una manera que no solo celebre el pasado, sino que también incorpore tecnologías modernas, prácticas de gestión compartida y aprendizajes de otras formas de organización del trabajo. Mencioné cómo los jóvenes de hoy buscan sentido y propósito, y a menudo se sienten atraídos por figuras como Jordan Peterson. Lo que me resulta interesante no es necesariamente su ideología, sino la señal de que están buscando algo que no han encontrado en el sistema actual. A los jóvenes les atraen sus mensajes sobre la responsabilidad personal, el sentido de la vida y cómo orientarse en medio del caos, a menudo porque se sienten desconectados de las estructuras sociales existentes.
En un mundo donde la orientación parece ambigua, sus consejos claros y orientados a la acción parecen llenar un vacío. Sin embargo, creo que las respuestas que buscan no están en recuperar el pasado, sino en crear algo nuevo, arraigado en la colaboración y el crecimiento mutuo. Para mí, esto indica que están buscando respuestas que todavía no existen, respuestas arraigadas en un futuro que podemos crear juntos si escuchamos de verdad lo que sienten que les falta.
Al reflexionar sobre ese anhelo generacional de algo más, comprendí que muchos jóvenes no buscan únicamente empleo o estabilidad: buscan sentido, identidad y un lugar donde puedan contribuir y crecer sin dejar de ser quienes son. Se mueven en un mundo de precariedad económica, desconexión social y desconfianza institucional. Muchos se sienten aislados en el trabajo por encargo, encasillados en las jerarquías empresariales o desilusionados por cambios que se quedan en las apariencias. No buscan recuperar el pasado: anhelan cocrear algo que se sienta vivo y real. Quieren formar parte de algo que importe. Las cooperativas y las organizaciones colaborativas, si se reimaginan teniendo esto presente, podrían convertirse en vehículos poderosos para canalizar ese anhelo: un trabajo con propósito, relaciones auténticas y estructuras que reflejen el mundo en el que quieren vivir, no el que heredaron.
Aquella referencia no se recibió como yo esperaba, pero dio pie a una reflexión sobre cómo las cooperativas pueden atraer a una nueva generación respondiendo a su búsqueda de propósito y sentido. Si las cooperativas y las organizaciones colaborativas quieren conectar con los jóvenes, podrían poner el énfasis en el crecimiento personal dentro de la comunidad, en la experiencia de construir y crear juntos algo valioso y en la estabilidad que nace de la interdependencia. En lugar de ser únicamente trabajadores dentro de una estructura, pueden ser fundadores e innovadores dentro de un ecosistema colaborativo, creando un futuro en el que la responsabilidad y el sentido sean, por naturaleza, compartidos.
Seguir adelante
La sesión terminó con una sensación palpable de entusiasmo y curiosidad. Después, varias personas se acercaron a preguntarme cómo podían participar. Para mí, esa fue la llamada a la acción. Ahora mismo estamos en las primeras etapas del desarrollo de rProtocols, un medio tecnológico para construir entendimiento y claridad entre pares. También buscamos personas que quieran poner en marcha organizaciones colaborativas orientadas a prestar servicios a otras empresas o a la comunidad. El entusiasmo que se respiraba en la sala reforzó la idea de que este es un momento para construir juntos. Un momento especialmente alentador fue cuando Joe Augusto, de Taxi Coop, una cooperativa en formación, reconoció que podemos hacer más con las cooperativas y respaldó la idea de ir más allá del modelo tradicional. Fue una señal de que el deseo de hacer evolucionar el movimiento cooperativo es compartido. Ya no se trata de si debemos repensar las cooperativas, sino de cómo avanzamos juntos. Las conversaciones que mantuve durante el fin de semana me hicieron ver que la comunidad cooperativa está lista para explorar una visión más dinámica, colaborativa e inclusiva.
Sigamos conversando e imaginando en qué pueden convertirse las cooperativas. Si te interesa conocer mejor los ecosistemas colaborativos y la visión que hay detrás de rCollabs, visita nuestro nuevo sitio web en Radical.World, si es que no estás ya aquí ;) Estamos construyendo un espacio donde la colaboración, la propiedad compartida y el propósito se unen para servir a la vida.
